En un momento en que la imagen predomina y los eventos parecen buscar constantemente la perfección, apostar por la autenticidad se convierte en un acto de valentía. Ser auténtico no significa únicamente ser diferente u original. Es, sobre todo, alinear lo que se muestra con lo que realmente se es. Una elección intencionada que nace del respeto por la propia historia, los valores y la emoción que se desea transmitir. Llevar esa autenticidad al mundo de los eventos implica ir m